El tratamiento conservador como primera indicación

Más de un 85% de los pacientes con hernia de disco mejoran con un tratamiento conservador (sin intervención quirúrgica). Teniendo en cuenta lo delicado y comprometido de la zona y la cantidad de nervios que allí se encuentran se desaconseja a no ser que sea imprescindible la cirugía. Esta decisión va a estar motivada por la clínica (síntomas) del paciente, si el dolor es insoportable y se está tomando una cantidad indebida de medicamentos o si se ven comprometidas la fuerza o la sensibilidad de las extremidades u otras partes del cuerpo, así como problemas con los esfínteres entonces se recomendará la intervención quirúrgica pero en el resto de los casos el organismo tiendes a reabsorber el disco, secándolo y reduciendo su tamaño con lo que la afección de los nervios también remite.

Salvo presencia de pérdida de fuerza muscular o dolor imposible de soportar todos los pacientes deberán ser tratados mediante tratamiento conservador durante un periodo de unas cuatro a seis semanas, este tratamiento normalmente consistirá en:

  1. Reposo, habitualmente entre dos días y una semana para los casos agudos
  2. Analgésicos o antiinflamatorios no asteroideos
  3. Corticoides (esteroideos) en dolores agudos donde estén comprometidos los nervios radiculares en periodos de pocos días.
  4. Relajante muscular en el caso de haber contracturas.
  5. Termoterapia, calor superficial o profundo mediante microondas o ultrasonidos, etc.
  6. Electroterapia
  7. Tracción, muy desaconsejada en hernias voluminosas.
  8. Collarines o fajas lumbares
  9. Infiltraciones
  10. Hidrocinesiterapia (técnica que engloba ejercicios físicos en el agua)
  11. Cinesiterapia (técnica basada en el movimiento, a realizar por fisioterapeutas)

Durante la fase aguda lo importante será tratar los síntomas dolorosos, mediante analgésicos y antiinflamatorios, cuando estos mejoran se podrá empezar a hacer movimientos breves, andar, bicicleta estática etc., limitando durante los primeros dos meses el levantamiento de pesos, la permanencia prolongada de pié y las posturas donde se fuerce la espalda. Si se sigue mejorando se puede empezar a hacer algún tipo de deporte sin hacer abdominales los primeros tres meses por su aumento de presión intradiscal, a partir de los tres meses sin problemas ya se puede realizar cualquier actividad teniendo en cuenta las normas de higiene postural.

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