Esta técnica podría ser considerada medicina natural, consiste en la inyección de ozono en el disco afectado y se han comprobado mejoras en un altísimo porcentaje de los pacientes. La intervención se realiza con anestesia local y está indicada en todos tanto a nivel cervical como dorsal y lumbar. Sin embargo está desaconsejada en hernias calcificadas o espondilolistesis de Grado II o superior y solo se le conocen contraindicaciones con el hipertiroidismo y con el fabismo.
Son los médicos italianos los pioneros en esta especialidad y sus resulta ventajoso sobre otras técnicas al obtenerse especialmente buenos resultados en los discos extruidos en el canal espinal.
El tratamiento de ozonoterapia consta de tres fases:
El ozono es un oxidante que al ser inyectado en los músculos paravertebrales provoca que estos generen enzimas antioxidantes que neutralizan los efectos tóxicos que se liberan tras la ruptura del núcleo pulposo y que producen la inflamación del nervio. La posterior inyección en el propio disco provoca la aceleración de la degeneración del mismo, su reducción de volumen y por lo tanto un decremento depresión sobre el nervio.
Los resultados no se producen tan rápido como con la cirugía, tardan entre dos y seis semanas, pero por otra parte este tipo de intervención es mucho menos intrusiva.